Violeta Kesselman
Nació en Buenos Aires en 1983. Publicó el nube en poesia.com en el año 2006. Del 2005 al 2007 tuvo el blog Todos los días (www.saleysepone.blogspot.com). Colabora en la revista Planta (www.plantarevista.com.ar) con artículos sobre poesía argentina contemporánea.
Ejército y Feria
Ejército de Salvación y Feria Americana se miran a los ojos. El que baje la mirada primero va a ser donado no importa a dónde.
Feria Americana ataca a Ejército de Salvación con camisas a un peso manchadas de mate cocido. Éjer acumula ropas que si se las huele de cerca, hundiendo la nariz en la tela, conservan algo del olor de sus dueños anteriores.
Todo le queda demasiado chico o demasiado grande. Aparecen brazos flacos de una camisa tres talles menos, una corbata ajusta los pantalones. Unas veces quiere ser medio Éjer, otras tres Éjer y medio.
Discuten. Consultan fuentes.
Libro de registro. 24/11/20XX.
Comprado
3 kipás fieltro
6 remeras polo
1 pechera trabajador de la carne
Vendido
1 falda
1 saco pana
F. Americana: en la palma de la mano el corte sigue supurando.
Éjer: charreteras de moco seco.
Raspa con saliva la costra de huevo de la solapa hasta que se quema. Para sacarse la suciedad de bajo las uñas usa un pelo ajeno. Del lado de adelante los dedos rascan barba.
El vestido de nylon llegó como prueba de progreso desde la cortina de hierro, 1987
1993
hundido
en el baúl
de los disfraces
2006
del reino de los
muertos reflotado
Boca arriba en un cuarto lleno de hardware obsoleto. El cepillo de uñas que saca del abrigo los pelos de gato tiene una rajadura de la que entran y salen hormigas en medio de la desorganización.
La voz quiebra una parte pero no puede prender la luz del todo, con té tibio ablanda la cosa que le pega los párpados. Camino al baño a lavarse la cara con aguarrás se golpea con las cosas que usó durante el día.
Ferita mira su propio lugar de vivir. Ropas que fueron de fiesta se amontonan unas sobre otras, formando capas de proyectos, buenas voluntades, intentos de cambio de vida, regalos nunca usados. Debajo de todo, una napa continua se alimenta del olor de los dueños anteriores.
Pero qué es el olor que sale del saco,
por qué el saco tiene olor a eso. Qué se pone
y qué se deja de poner. Cómo es que
los botones están cosidos con pelo,
quién los cosió. Pero el pelo de quién era.
Repercute en el cuerpo la explosión de la calle. Inventario a mano alzada: 2 corpiños entremezclados, 6 fachadas en el piso, clásica media sin compañera.
En el refugio antiaéreo y contra la nube de olor a meo de gato Feria dice no quiero entrar en la lógica del búnker. No encuentra el punto rojo ni el usted está aquí.
Éjer busca en bolsillos de sacos el mensaje encontrado muchas veces y vuelto a olvidar. Baba con gusto de bronce, en el aire olor a pelo quemado.
Forzado a pasar el invierno más frío de mil años con una frazada de fragmentos, por el viento que entra la frazada cobra forma humana.
1 calza cintura vencida + 2 corbatas
1 saco combate
3 barbijos + 1 ambo médico c/ manchas
1 vestido novia, raído
F., É.,
y nubes que cruzan enloquecidas el campo.
La presión en el cráneo de lo que no fue hecho por ellos y de ellos depende.
Eso significa: las ropas están solas en la ciudad.
Vestida con una falda que fue de fiesta, Ferita bucea perlas en cualquier pileta que le asignen como destino.
Éjer mete la mano en el bolsillo de un pantalón demasiado grande y encuentra con los dedos un pedazo de cartón húmedo. Confundido entre lo que era de un dueño anterior y lo que es suyo, no puede verlo mientras lo deshace.
Lo que ande cerca Éjer capta. Con el pelo al ras no hay lugar para peros sobre gorros: uno de lana con olor a aliento, un triángulo de diario. En bolsillos de abrigos pañuelos de papel usados.
Se desplaza por la ciudad. Rapado a cero no es pelusa lo que le cubre el cráneo. Si algo, es lija que deja suave la madera áspera y raspa hasta sacar sangre de la mano que la toca. Dice Éjer, no son campos de lavanda hirviendo bajo la lluvia.



