Aldo Montecinos

montecinos

Nació en 1968 en Trelew, Chubut. A los dos meses vivía en La Paz, Bolivia, donde residió hasta 1987, año en que llegó a Bahía Blanca para cursar la carrera de Letras. Desde entonces vive aquí. Participo de las becas de formación para poetas organizado por VOX y con apoyo de la Fundación Antorchas. Actualmente trabaja en el Museo del Puerto de Ingeniero White.


De la serie  desvelos populares ( Inéditos )

I



Tres mil ochocientos doce metros sobre el mar.

Desde aquí cualquier punto negro sobre el horizonte turquesa

se imprime al ojo como un corte de tierra sobre el agua

o como alguna de esas chocas extraviadas

o ¿el batracio?


Mucho no salen nunca.

Adentro están, siempre ahí donde nada solar se filtra

tras la última capa de la atmósfera líquida

por eso son ciegos

por eso mudos.

No parecen sapos ni ranas

aunque las cocineras del Tiquina ofrezcan los cuartos traseros y digan

¡¡anquitas de rana bien sazonados con ají y cebolla bien ricos!!

Así sí.

Mejor todavía con la Huari del cajón natural.


Entre kilo y medio y dos se calcula el tamaño de cada una.

Será por ese cuero poroso más duro que la piel y negro además.

Islas que flotan y chocan curtidas por el agua helada

nadie sospecharía ahí una carne blanda.

Se dice que caen del cielo con el granizo cuando los cúmulos vienen densos:

plock y plock y plock se sienten los panzazos concéntricos

si tienen la suerte de hacer blanco sobre la planicie del lago.

En otro pozo serán como ungüento para los males de la sangre

según una combinación ritual de alcoholes, hierbas, oraciones.


Entonces hay certeza de cinco años con algo más de suerte.

Al menos eso se cree.

II



El ciclo se inicia a la primera hora con la ofrenda de hojas y tabaco. El panizo de figura inmutable ya siglos lo demanda, a cambio de un pacífico pasaje hacia el otro lado del umbral, donde una vena hace la posible diferencia de mayor crédito para varios días de pulpería o, de lo contrario, sólo charqui hasta el próximo golpe de suerte. Los artesanos han creado una imagen deforme, espantosa a la vista debe ser. Ojos y orejas en sobrerelieve, el hocico y la boca ocupan el rostro todo, como una bestia los dientes a filo, más dos colmillos retorcidos hacia arriba oscurecidos ya por la nicotina. La cornamenta le da identidad a la manufactura. Y por abajo, si no está tronchado, el falo es ambicioso. Así guarda endemoniado la entrada y prodiga las mejores rocas a quienes respeto muestran. Caso contrario una víctima exige, instante que los trabajadores reconocen con exactitud imposible. Los administradores son incrédulos pero ven conveniente sostener la devoción y la patrocinan con poca inversión: hojas, cigarros, singani. El espíritu de empresa es capital.

III


…no tiene ni remota idea de lo que es la ley.

Alcides Arguedas


Silencio extendido a lo largo de la espina dorsal.

Se abre el espacio en un punto del nudo norte como para erguir, a cada lado, dos muros que arrastran entre los cercos ríos fríos y piedras amarillas.

Al principio el sol puede ayudar a la vista con un tanto de rigor seco.

Luego, para sostenerla un rato más, seguir el redondeo de los rapaces, la anarquía de suspenderse, es necesario encorvar las manos sobre la frente, amparar con sombras la retina.


Desde su agradable fiesta parisina

Arguedas, monsieur, hará de la memoria una experiencia enfermiza y esfuerzo por ocupar el plano subido al lomo de su legado determinista.

Hasta se animará incluso a modelar el pesimismo

convencido de que lo duro, seco y árido son las reales razones de toda conducta, todo defectuoso.

Ahí está el Ciudadano

en el hábito de la historia sancionada para atrapar el concepto “indio” y alentar la práctica de un Estado Patronal.


Abajo quedará bien poco:

paja encorvada sobre la meseta

filos agudos

surcos.

VII



“…cobrarán un nuevo valor para los turistas,

con la inauguración del complejo que la comunidad

aymará de la zona se comprometió a proteger.”

Diario La Nueva Provincia.



El Arq. Carlo Agazzi planea reconstruir Tiawanacu

el yacimiento arqueológico más antiguo de la región

misterioso centro ceremonial del orbe preincaico

fulminado por cien años de sequías al clarear el siglo

VIII, sacudido por pestes hambrunas y celebrado

por memorables mitos en la piedra de sus monolitos.


No sería una andina Disneyland.

De hecho sería  exactamente lo contrario

una reconstrucción meticulosa y científicamente correcta. Proyecta Agazzi.


Así ha previsto su restauración

tras un veloz raid por el parque

algo afectado por los zarpazos del sorojchi

siempre feroces a la sensibilidad eurocéntrica.


Apenado por lo que entiende como visible desidia sobre el predio

estudia la manera de interesar a los medios foráneos

y financiar la puesta en valor de tantas piedras sin orden.


Apoyado en su estudio, rodeado de bosquejos y maquetas

Agazzi habla pausado y tiene más y más argumentos

para lanzar contra todos aquellos que quieran polemizar

sobre una aproximación al pasado sin intervención.

De la serie  alasitas ( inéditos )


Sale a la mañana y llega en la tarde

trabaja como cargador y trae lo que falta en la casa

Blanca Conde

…hace caer las cosas


bendecida

al mediodía

la fidelidad pagana

la casa es tiza

el auto, lata

puro deseo

dos pesos para acorralar

la fortuna

en la funda kallawaya

valores de uso

valores de cambio

grueso como marrano

la lluvia del 24

queda pendiente

sobre un nylon rojo

una gota

de agua bendita

inunda la feria

pan de dios

harina en gramos

la lengua diminuta

son pocos días

para un calendario

sin santoral

para ganar más

o perder menos

hay una escala alógica

ciertas nubes son

en el aguayo

un quipu gris

ekhako

interfiere

el conjuro

patas cortas

panza ancha

la suerte es una carga

intervenir la merca

hacerla mínima

y ponerle fe

un minicomponente

japonés

sonido full

papelitos de color

para el ejercicio civil

en el pulso burocrático

ni ima taripawanchu

alarapiña

pala picota martillo

charango cigarrito

roscas y tambor

yeso calamina madera

supay

con abarcas de goma

y pies de barro

como si

imitara

un ídolo

pretende sostener

con un grano de arroz

la economía del orbe

y guardará

para mejores tiempos

algo de crédito

al año abrirá

la boca de vuelta

en mayor jolgorio

Otros inéditos



domingo 6 (11:00)

Edición dominical de El Nuevo Diario
Sección Variedades, página 1C, apartado radio, TV…
“Hombre loquillo. El largo brazo antimusical del gobierno
llegó hasta el estudio de audio de Canal 6
para darle una mala nueva: una carta de despido.
Palma trabajó por años en este puesto de musicalizador y,
aparte de sus grupos musicales, también se dedicó
a hacer anuncios para la radio (”jingles”) y a arreglar
canciones de otros artistas que acuden a él.
Los que conocemos a Palma sabemos que es un tipo
alejado de la política y que si alguien le pide arreglar
un tema no se fija de qué color viene vestido.
Lo suyo es la música y a ella se ha dedicado
desde hace cuatro décadas, siendo una gloria
del mundo de la música electrónica nacional”.

sábado 16 (17:42)

Carlos en San Ramón recomienda:
Si quiere pasar al otro lado
sin los papeles en regla
asegúrese que el día
sea de tormenta
.

lunes 24 (18:30)

Mike, el canadiense, llegó a El Remanso en el ‘81
intrigado por saber qué hace con sus armas el pueblo
después de una rebelión. En el marco de un programa
internacional de desarme compró un montón de fierros
viejos
cuyo destino nunca mencionó. Algo ganó así
e instaló en la capital una FM de alta definición
la primera de rock en el 81.7 y repetidoras.
A su “buena estrella” sumó el cargo de traductor
oficial del nuevo gobierno y un terreno de 150
hectáreas en la Costa Sur del Pacífico que incluye bosques,
un poblado y dos playas: una inversión para la vejez,
aunque aquí nunca sabes
. Ahí vuelve los fines de semana
y, desde el montículo de una de sus veredas marinas,
espía la entrada y salida de la flota pesquera
con su largavistas, recuerdo de una época hippie.