Barrilonia en llamas
Presentación de Lanzallamas en Barcelona


El cosmopolita barrio de la Rambla del Raval, concentra una de las mayores características de la ciudad de Barcelona. El cruce obligado de fauna local con la diversidad étnica que define a esta orilla mediterránea donde recaban en época estival turistas “guiris”, pakistaníes, musulmanes, japoneses, nórdicos, americanos, centroamericanos y sudacas, muchos de ellos de paso, indocumentados o bien en tránsito permanente en busca de trabajo o aferrados a becas que esperan nunca terminen. En el centro de ese paseo se ubica una de las tantas casas tomadas por jóvenes, quienes ven en la expropiación el legítimo derecho de habitarlas y construir un espacio de encuentro comunitario y autogestionado.
El Centro Social Okupa Barrilonia nos ofreció sus dependencias para que pudiéramos presentar parte del proyecto que hemos venido desarrollando en Chile –sitio web y editorial– bajo el nombre de Lanzallamas. César Palomo, un chico mexicano, ha mantenido esta okupa abierta a todo tipo de actividades que permitan dar sentido a la ocupación y su necesidad de convivencia con el vecindario. Así todos los viernes se han propuesto realizar muestras que permitan conocer parte de la situación latinoamericana y con ello mantener vigente el sentido de identidad, pertenencia y apoyo a las causas al otro lado del Atlántico.
Por esos mismos días había visto en calle Floridablanca con Urgell, otra okupa con un enorme lienzo diciendo: Cuando todo gesto de revuelta es señalado como terrorista, debemos impedir ke el miedo nos controle, organizando la solidaridad y la resistencia. De ese tipo de experiencias surge Barrilonia, y era sin duda el lugar preciso para hablar de nuestra distante, pero cercana, autogestión cultural.
En mi viaje por la península ya había tomado contacto en Logroño, al norte de España, hacía algunos días con Julián Lacalle uno de los editores de Pepitas de Calabaza, un proyecto admirable en varios sentidos, sobre todo por la consistencia y marcada ideología de su catálogo con gran repercusión a nivel mundial, para definir la contracultura y el pensamiento alterno. También unos días más tarde había tenido el privilegio de convivir en Tafalla (País Vasco) con José Mari Esparza, el editor más importante en lengua vasca, responsable con su editorial Txalaparta de mil títulos en castellano y euskera, al recoger una de las líneas más duras y exhaustivas de la historia y rescate tradicional de Euskadi, así como también de una enorme difusión de autores latinoamericanos, norteamericanos, rusos, ingleses, africanos y de la península, sin descuidar los grandes clásicos como la saga de Tolkien al fin en vasco. Por último, un día antes había regresado desde Blanes, luego de que con el poeta y editor chileno, Jorge Morales, radicado en Girona, hubiéramos hecho el recorrido literario y biográfico de Bolaño, desde sus callejuelas, casas en ruinas, puestos de bisuterías, tabernas, librerías, hasta la inmensa y profunda Costa Brava que absorbiera sus cenizas hacía ya 7 años.
El mismo día en que acordamos con César que realizaríamos esta muestra, había conversado con Iván Humanes, quien para Revista de Letras, me hiciera una entrevista en torno a autogestión editorial.
“Lanzallamas no es una microeditorial. Es una gran editorial que publica pocos libros”
Así de cargado estaba cuando llegué a Barrilonia en viernes 09 de julio a las 21 hrs., y con una pequeña ayuda de mis amigos, pudimos montar una mesa de venta de nuestros fanzines y libros, dando inicio a la intervención con el discurso de Allende en la ONU en 1972.
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Discurso de Allende en la ONU (1972)
Hablé de la forma en que desarrollamos las publicaciones, en qué consiste el sitio de Lanzallamas desde 2005, también vimos el video con que presentamos el libro Sobre la ausencia de Carlos Droguett y leí poemas de mis libros Siberia y Empleo Mínimo.
Concluyó el encuentro con una entretenida conversación con los presentes, amigos, estudiantes, gente que pasaba, intentando responder el sentido que podría tener hacer literatura en el Chile hoy, qué tan cierta era la crisis de la lectura o la siempre discutible y curiosa visión de que Chile es un país de poetas. Quedándome entre muchas conclusiones, que donde se reúnen dos o tres compatriotas, Chile está entre ellos, y bulle la conversación, la política, las comidas, las copas.
Saludos a tod@s quienes asistieron, ya forman parte de estas llamas.
Si la literatura sirve para algo en estos días, es para ser también un mecanismo de defensa social.
Roberto Contreras, editor de Lanzallamas.
