“Las Meninas preguntan sobre dónde se encuentra la realidad”
Entrevista a Guillermo Rivera
Hace poco Guillermo Rivera (Valparaíso, 1958) me contaba que había vuelto a la máquina de escribir, porque le interesaba el golpe de las letras en el papel. Pongo mi silla y una mesita frente al patio de mi casa y escribo, paso horas fumando y escribiendo, me relataba. Rivera es un poco así, puede escribir a máquina como puede estar entrevistando a Armando Uribe, recibiendo un premio de poesía o escribiendo una obra de teatro para alguna compañía de Valpo.
No es extraño entonces que yo haya obtenido su último libro antes que el autor y que le haya contado que estaba en librerías. También en la oportunidad que se ganó el premio a la Mejor Obra del Consejo Nacional del Libro, al texto de poesía inédito, lo llamé para felicitarlo, ya que en la Revista de Libros salía en la lista de los ganadores; Guillermo tampoco sabía y se enteró cuando lo estaba felicitando.
No sé que será. Si Valparaíso, Moltedo, Cámeron, los cerros, las casas y sus patios, la intensidad de las lecturas, las vivencias y el compartir con su hermana Ximena Rivera (excelente poeta) que hacen que Guillermo, sea unos de los poetas que uno quisiera toparse siempre, ya sea leyéndolo o en algún café para conversar sobre Juan Luis Martínez.
Hice tres preguntas sobre su último libro Comedia de Chile, que acaba de aparecer en LOM Ediciones, pero en realidad esto es muy parcial y escueto. Sin embargo, creo que esta brevedad puede ayudar a que cualquier lector de poesía se acerque a una primera lectura, porque finalmente Guillermo Rivera, al menos para mí, es uno de mis poetas preferidos de Valparaíso. Y todos sabemos que Valparaíso es como la Capitanía General de la poesía en Chile.
Guillermo, la Comedia de Chile está dividida en cuatro partes (“La avidez del autor”, “La irrupción de los padres”, “El jardín de su edén” y “Ausencia de obra”). En el libro quedan más o menos claras, las voces y la polifonía de la Comedia. Su estructura dramática por decirlo de alguna manera. ¿Quisiera saber por qué es la Comedia de Chile y no de cualquier otro país o territorio? ¿Y cuáles crees tú que son los elementos identitarios nacionales definidos que se presenta en este libro?
Para bien y para mal, vivimos en un país unido por una herencia, por el suelo, por la lengua, por un origen idéntico y una historia común. Pero también se trata de algo vivo, que cambia y, en este sentido, la identidad no sólo es herencia, sino movimiento y creación.
Acercándome a tu pregunta, diría que en las capas del libro funcionan dos soportes que lo atraviesan, siendo estos: el territorio y la lengua.
El territorio, está definido por el lugar donde transcurrió mi infancia. Es decir, los alrededores del Muelle Vergara y los patios de la Sra. Braun en Viña del Mar –que eran dos manzanas completas de casitas unidas por patios interiores, rodeados de pequeñas fábricas y bodegas–. Es ahí, donde se desarrolla la primera y la cuarta parte del libro. Y, por lo mismo, podríamos decir que se trata de una escritura situada, con personajes y voces sujetos a una misma situación, y donde, a mi juicio, los patios operan como una metáfora de Chile otorgando una territorialidad definida al libro.
En cuanto a lo segundo, tiene que ver con la lengua materna y su búsqueda en la tradición literaria chilena. O la parte de ella que está presente en el libro. Esto es evidente en el tercer apartado, aunque, pienso, se expresa en otras partes del libro.
Entonces, para mí, aparece la idea que la lengua materna es aquella comunicación sostenida que se constituye a través de nuestra propia historia, de nuestra memoria familiar y de la cultura donde uno se formó.
Creo que la lengua materna es la forma que tiene la lengua de hacerse presente, principalmente, a través de la voz de nuestros poetas, donde destrucción y creación caminan lado a lado.
En la primera parte de tu libro aparecen tratadas y retratadas “Las Meninas” de Velásquez. Me gustaría que nos contaras las razones de esa personificación.
Siento que “Las Meninas” de Velásquez son una pregunta sobre la realidad. Dónde se encuentra la realidad. Más que un retrato de la familia de Felipe IV, con estas damas de honor que se apoderan de nuestra conciencia.
El cambio de eje, es decir, un cuadro desde el cual nos contempla un pintor, con su mirada dirigida más allá del cuadro, acepta tantos modelos como espectadores.
Así, a mi parecer, la mirada estalla, cae en una especie de vértigo, donde contemplador y contemplado cambian de ubicación, dando lugar al desvanecimiento de una perspectiva central. Si el cuadro hablara, al decir de Leo Steinberg, nos diría: Yo te veo viéndome, yo en ti me veo visto, te veo viéndote a ti mismo siendo visto, etc.
En este sentido “Las Meninas” que son, también, España, es en su conjunto un enorme espejo vivo, en que sueño y realidad, conciencia e historia, contemplador y contemplado, cambian su papel hasta el infinito.
Yo creo haberme detenido en uno o dos aspectos. Siendo el ámbito central la fusión de sueño y realidad, influido tal vez por la lectura de Kafka.
Entonces, tenemos que la “Avidez del Autor” guarda relación con estos funcionamientos referenciales, como, también, con los funcionamientos estructurales del Sermón de los Muertos de C. G. Jung.
En tu libro aparece continuamente citado y aludido Juan Luis Martínez. ¿De qué manera Martínez se incorpora a tu lenguaje poético y cómo participa en las distintas voces del libro?
Bueno, lo primero que podría responder es que en La Nueva Novela, por ejemplo, los poemas funcionan como engranajes y son seriados. Esto muestra de mi parte una filiación o acercamiento espontáneo a su poesía, ya que desde El Tractatus y Otros Poemas trabajo series de poemas. En estas series, creo, subyace una mirada panorámica que conecta la totalidad de las partes del libro.
Consideraría como parte de un ámbito de influencia, la idea de cargar al extremo cada frase, haciendo que cada frase opere a niveles diferentes de significado.
Por otro lado, aparece en Juan Luis una especie de freno al arranque lírico y la idea de que toda obra literaria de algún valor es un conjunto de textos extraídos de otros textos o de otras obras que la tradición ha prestigiado de algún modo. Es imposible –a su juicio– la lectura de un texto que no esté vinculado a formas y modalidades ya establecidas de lectura.
Bajo esta serie de ideas, podríamos tender una paralela y preguntarnos, por ejemplo, respecto a la Comedia de Chile ¿dónde yace la obra? Si aceptamos su campo referencial y seguimos las huellas y detalles de ese campo referencial, nos encontramos que, desde “Las Meninas” hasta “Las Lavanderas”– su ubicación yace fuera del libro. Es decir, el libro se constituye como un vacío de obra, como una ausencia de obra.
Poema:
1
Brrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr.
El azul frío azuloso del agua devorando riquezas y vomitándolas
para que nosotras tirando la lengua un poco aquí y un poco allá
quitemos de la ropa interior eso que tu conoces.
Mira esos calzoncillos. Esas pantaletas.
Bien, ya ves. El trastrás del callejón de las costuras
y los viejos de la casona de ocho norte haciendo fu haciendo fa.
Flujo y reflujo. La línea de la concordia
y el hálito de todo el género humano hasta llegar aquí.
Descubriendo las cosas que sabes. Después de fregar
y saber de memoria los sitios que les encanta ensuciar a los
[malditos.
Entrevista de David Bustos
foto, Marcelo Montecino
