Los Estados Termodinámicos
Reseña al libro de Gonzalo Córdoba


Sensación térmica es la primera noción que se me aparece para hablar de este poemario de Gonzalo Córdoba (Mendoza, 1981), quien acaba de publicar su opera prima por editorial PAN de Argentina. Una exquisita y mínima pulsión, que busca calibrar su medición entre el frío y calor por medio de versos libres, fragmentarios, ensayando un minimalismo renovado, ciertos visos de epigramas y haikú, con algo más que buenos instrumentos. Una atmósfera tensada en el vértice justo, donde el horizonte comienza a abrirse, hacia un vacío (entendido como un vaciamiento) de enunciados puros, arriesgados y definitivos. Como un acto de figuración complejo o no, lo que Córdoba nos presenta es una asertiva filiación de esas palabras y la realidad que se expande como un hallazgo peligroso: “Sabemos que se dilata el cosmos/ sabemos que se contraerá/ los anuncia cuchillos la inevitabilidad” (…) “O quizás abrirse el pecho/ esperando liberar así/ los fuegos internos/ o sea”. ¿Dónde nacen y terminan sus imágenes?
A partir de una cuidada sinestesia los verbos definen sentidos que arrastran desde la contraposición del verbo (“el mundo se espina/ en las manos/ la poesía es revancha”) una mueca sorda, que en cada texto se detiene en seco. En muchos de estos poemas la proliferación connota lo se teme nombrar, siendo de momentos la materia física y su empírica la única que imponga un orden natural (caótico, irrefutable) como la base constituyente de unos versos que, con un fracturado ritmo, parecieran no acabar de componerse, dejándonos en vilo, también en estado de intemperancia.
Los Estados Termodinámicos (en adelante ET) asumen esa disonancia, su exposición a la intemperie, acompasando su lectura, antes no su escritura. Ya que Córdoba consigue hacer de la definición estética una formal solución (in)estable, al asumir que no logrará fijarse del todo, a expensas de un recurso trizado, que se condensa y cristaliza en las caras polimorfas de su composición, ahora sí como un legítimo objeto de medida. Pues su disposición fracturada, al montarse en una plaqueta sin falsos escondites (en)cierra otras posibilidades aparte de sus textos, con foto-montajes que por medio de alusiones directas consiguen llenar lo que la imagen no quiere ilustrar.
Entonces estalla un geiser. Fluyen bocanadas de gases tóxicos. Se aserrucha un cubo. Un perro es decapitado a hachazos. Hoces y martillos forman espejismos dialécticos. Una caja de herramientas amenazante con cuchillos, puntas y tijeras se asoman expectantes. Burbujas de sonrisas mojan una llovizna que luego anuncia devenir en una fatal tormenta.
La apuesta de ET, en definitiva, es valerse de lo que ya ha venido realizando, con impecable soltura, el diseño de Natalia Rossi en esta editora mendocina PAN, Articulo de Primera Necesidad, al componer libros en plaquette, donde el collage visual cobra tanto valor como la línea textual que define sus proyectos literarios. Lo que en su segundo libro, luego del mesurado y limpio Trigal de Juan Montano (2007), ya instala una forma de trabajo que, nos ayuda a mirar a estos raros formatos como pequeñas obras de arte: pliegos que se abren y vuelven a plegar en nuestras manos. Algo que Córdoba termina justificando más allá del diseño, también como su propuesta de lectura y ésta a poco avanzar, se nos convierte en un personal modelo a escala, que es su modelo para amar y desarmar mientras caemos bajo el sopor de sus versos.
Roberto Contreras
Selección de Los Estados Termodinámicos
que toda creencia
es falacia
que cada tormenta
trae consigo un poema
pues el burgués en mí
se manifiesta cuando cae lluvia
y me refugio,
mientras otros luchan
contra la furia de Dios
si es que existe -piensan.
Para N.R., por ser pasto y estrellas
LAS PASIONES BURGUESAS
1
Grano de arroz,
conjunción de dos mundos
o metáfora.
2
Sumisión del obrero
que cosecha el grano.
Gracias a tus manos
se relamen los cerdos.
3
Ricos que pasan sus vidas
sumergidos en piscinas
y en tinas;
esclavos que a lo sumo
mojan sus rodillas en el arrozal
y por otro lado, los insensibles
que miramos cuando llueve
las gotas en el vidrio
desde el lado seco.
25/11/2007
(Inédito)
yo tengo una garganta que
sabe gritar
y debe
no habrá nudo que soporte
la fuerza de un grito
unánime
voraz
sos la lacra que el del diente blanco
esconde del turista rubio
sos la muela con caries
que mastica la mano
que anuda.
16/10/2008
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