Siberia
Lanzamiento libro de Roberto Contreras
Contreras lee algunos poemas de su libro.
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UN ALIENTO PROPIO
Presentación de Zambra al libro Siberia
No sé si Siberia es un libro de poesía o una novela que prescinde, en lo posible, de la prosa, y hasta del verso, en la búsqueda, tal vez, de un ritmo y de un mundo que no está en los libros. Los poemas de Siberia no fueron escritos en verso ni en prosa sino en frases, frases que podrían figurar en las paredes, en los bancos de una plaza o de un colegio, en el frontis de una facultad tomada o en las murallas de una casa tomada, y no lo digo por broma o por Cortázar sino por Contreras, Roberto, que alguna vez quiso escribir una novela titulada El libro de Gabriel, a manera de homenaje o de enfrentamiento con el fantasma de escribir, de querer escribir lo que otros ya escribieron, no para mejorarlo o para empobrecerlo sino para recuperar, por fin, un aliento propio.
No sé en que momento Roberto Contreras empezó a escribir poesía. Cuando lo conocí, en 1994, en marzo de 1994, no escribía poesía, o tal vez, como mecanismo de defensa, decía que no escribía poesía, que prefería dibujar y actuar, pues si mal no recuerdo Roberto había pensado en estudiar teatro. Uno o dos años después me leyó, directamente desde su croquera, el relato de un viaje que más tarde reconocí, no sé si en las palabras o en los hechos, en la novela que publicó en 1998, su primera novela publicada, tal como se aclaraba en la solapa de ese libro, pues antes de Ahora es cuando –que así se llamó, finalmente, la novela que se iba a llamar El libro de Gabriel–, Roberto ya había escrito dos o tres novelas, una de las cuales leí en un anillado inmenso que, a pesar de las mudanzas, aún conservo. Acabo de releer, a la luz de Siberia, ese antiguo anillado y esa novela publicada por La Calabaza del Diablo hace ya casi diez años, y observo el mismo deseo de narración colectiva, el mismo espíritu de encuentro, de arraigo a lugares difíciles, y una misma frase de Carlos Droguett que aparece, cada tanto, a manera de mantra: “No estamos solos mientras recordamos”.
(Algo cambió desde ese tiempo hasta ahora: entonces yo escribía poemas y Roberto y Jaime Pinos escribían prosa; ahora son ellos los que escriben una poesía que demarca un territorio –o la idea de un territorio, o la idea de los límites de un territorio.)
Pero hablaba del verso o de la ausencia de verso en Siberia, un libro escrito esquivando la literatura, contra la musicalidad vacía del verso. El riesgo está en la frase, en especial en la última frase o en la primera, pues cada frase de Siberia podría ser la última o la primera. Conozco o imagino la historia que Roberto Contreras quería contar en este libro. Conozco o imagino los motivos que lo llevaron a contarla así, resguardándola de la absurda “integridad” de las novelas: quería sumar voces sin ordenarlas en el esquema de una narración; quería conservar esas voces para que revelaran por sí mismas una historia.
¿Y hay una historia? –todos los libros deberían empezar así, con la pregunta de Piglia: ¿Hay una historia? Siberia comienza con una historia dolorosamente familiar que va dando paso a la dispersión de voces de una generación que creció desconfiando de todo y de todos, o más bien confiando y desconfiando a medias, como a la espera de una traición o de una desaparición. Los personajes de este libro son personas, los acontecimientos son hechos reales y no conjeturas de novelista. Pero libros como éste ocupan el lugar que las novelas no han sabido ocupar.
La primera novela publicada de Roberto Contreras finalizaba con una nota en la que se anunciaba una próxima novela que se titularía El patio de los callados. No sé si ese libro es el Siberia que ahora comenzamos a leer. Pero creo que sí, pues Siberia puede enfrentarse como una larga y entrecortada narración que leemos y releemos evocando o invocando a los muertos. Lo que escribe Roberto recupera ese espíritu, esa sangre que quería Droguett:
“No estamos solos mientras recordamos, me digo
Y lo repito,
Lo repito
Como única elegía
Recorriendo las cenizas de estos páramos”.
Alejandro Zambra
Santiago, 6/10/2007.
Presentación de última publicación de Lanzallamas Libros: Siberia, poesía de Roberto Contreras. Realizado el sábado 06 de octubre en Pancho’s Resto-Bar, Renato Zanelli # 1330, Providencia.
