Conchetumadre
Una definición posible de Spotorno

“Ofensa de mayor calibre del catastro nacional de insultos. De difícil desciframiento puesto que es expresión apocopada que completa reza ándate a la concha de tu madre. Pensamos que viene a significar, no sin una fuerte carga metafísica, desanda el camino de tu existencia y vuélvete al seno materno porque tu vida no valió la pena ser vivida. Esta interpretación ya fue apuntada por otros estudiosos, Carlos Alberto Cornejo entre ellos. No está claro si la expresión se entiende hasta desear que desde el seno materno se intente otra gestación, alumbramiento y existencia más afortunados y dignos que aquellos que la imprecación supone al aludido, o por último, si lo que se desea es que el insultado permanezca indefinidamente en el seno materno, dada su incapacidad para la vida. Como vemos este insulto no está dirigido a la madre del insultado, como en la “puta que te parió” por ejemplo, si no hacia él mismo, al negarle todo valor a su existencia. Suele apocoparse en conchaesumadre o conchesumadre o incluso conchesuma. Si no provoca respuestas más contundentes, puede ocasionar réplicas estereotipadas de intención festiva como: A. “Concha de tu madre”; B: “La tuya que vende hallullas en el mercado, con un pedazo de pico al lado”; o “¿Y a ti te plantaron?”; o “¿Y la tuya es marciana?, etc., que generalmente aluden al origen común de todos los individuos de la especie, siempre con el equívoco de que la expresión se refiere a la madre del injuriado y no a él mismo. Otra interpretación posible, menos metafísica y más sicoanalítica, supone que este insulto es una malévola orden o incitación a cometer el incesto edípico, a fin de que el insultado complete su natural abyección. Anotamos una extraña y barroca letanía: Concha de tu madre, madre del cordero, cordero hediondo, hediondo a bola, bola de billar, billar de mesa, mesa de casa, casa de putas, puta la huevá, huevas tenís, ¿tenís diez pesos que me prestís?. Por último, y ya chapoteando en el barroco, habría que hacer constar esta retorcida forma de insulto que nos ocupa: Anda a hacer gárgaras con la regla de la concha de tu madre, donde el sentido que creemos primigenio de la expresión se difumina.”
Radomiro Spotorno.
En: Glosario del Amor Chileno, Ediciones GrilloM, Colección Vox populi, 1987.
