Carta a los televidentes
Comunicado del 11 de septiembre 2007

No verás aparecer tu rostro en las multitudes de la protesta
Porque para ti fijar el cuadrilátero de cualquier manifestación es incomprensible
Todo lo que avanza ahí en medio del gentío son tus ganas
De ver aparecer a través de los umbrales las cabezas que dan realidad a una ciudad
Haciendo de espectadores de ese gesto repetitivo, que marcha con carteles mal pintados y rostros que desaparecen en la fragua de los trazos.
Nunca terminarás de comprender su cólera.
Y una vez finalizado todo esto, caminarás por las mismas calles y te parecerán colapsadas de vehículos; algo silenciosas
Verás cómo se encienden los faroles para marcar la tarde, el fin de una jornada, mientras que en tú televisor una chica con un traje rosa pálido, narrará los acontecimientos de éste día como un listado de pérdidas y destrozos,
Sabrás que las vidrieras de algunas tiendas estarán dos o tres días en reposo,
Que quienes arañaron el paisaje, lo volverían a hacer el año que viene,
y en un abrir y cerrar de ojos, ya estarás contemplando la agitación de una palma de Mallorca donde una dama de la farándula hará el ridículo en una playa nudista.
Éste y no otro es el ruidoso silencio de la ciudad, aquel depósito inconfundible donde fueron a parar tantos reclamos, sin embargo, si te acercas lentamente hacia la línea de concreto que separa el borde marino, observarás cómo el mar es por estos instantes una tumba, menos luminoso y vaciado de las promesas que aguardan para los veraneantes, un recipiente helado y sin fondo, donde están y no están aquellos perfiles que cuelgan de un busto.
Una vez realizado este gesto, volverás a aquellas imágenes nuborreadas de gases lacrimógenos y toda una procesión de botes y floreadas coronas te parecerán un acto contenido, donde la vida de los que avanzan parados en sus proas, está siendo por un momento reconocida, y aquellas pérdidas, vidas humanas esparcidas en el oleaje una fotografía de lo que inevitablemente somos.
11 de septiembre, Valparaíso, 2007
Katherine Alanis Morn.
