01 de mayo

La marcha de Langlois y Cía.
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“Si el trabajo fuese cosa buena, los ricos lo guardarían para ellos solos…” reza un viejo dicho anarquista. “Disfruta el absentismo laboral, practica el sabotaje, vende cara tu fuerza de trabajo”. El trabajo: Ambrose Bierce en su Diccionario del Diablo define esa palabra como: “Uno de los procesos por el cual A consigue riqueza para B”.
El pasado 1° de mayo, en el marco de las conmemoraciones del Día del Trabajador, el Presidente de la CUT hace un llamado para que todos los trabajadores salgan a la calle a manifestarse. El artista visual Pablo Langlois no hace caso omiso y acompañado de unos cuantos colaboradores se une a la marcha portando pancartas e interrogantes. Las pancartas son cuadros que representan la carta de ajuste, esa paleta policromática ausente e inanimada que nos muestra la “caja idiota” en el momento justo en que no hay nada. El fin después del fin. El principio antes del principio. Los colores ordenados paralelamente con algunos dejos de interferencias nos enrostran el dilema: ¿Es el arte un trabajo? ¿Tiene el arte cabida en este tipo de manifestaciones? ¿Cuáles son los procesos por los que A consigue riqueza para B? ¿Quiénes son A y quiénes B? ¿Cuál es el tipo de riqueza que está en juego?
Parafraseando a Carver, son estas y otro tipo de preguntas similares las que trato de resolver mientras miro estas fotografías.

Texto: Carlos Soto Román
Fotografías: Pablo Soto Román.


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