Carolina Jobbágy
Selección poética

Poemas de Epidemias, infecciones (inédito)
Peste bubónica
No ocurrió como en oriente
de la nariz
no gotea sangre
piel enferma
en múltiples focos
de manchuria a ucrania
1348
marsella infectada
murallas adentro
la plaga
avanza una nube de langostas
sacuden el aire
forman
remolinos en el agua
turbia
una mosca se hunde.
Poliomielitis
Mar adentro nadan
se ríen
minúsculos
una ola los aleja
bajo el sol
la disminución
en los miembros inferiores
si la parálisis
se instala
la rigidez del cuello es síntoma
arrastra
torpe
por la arena
un dedo
hasta la espuma
tocar una burbuja
la marea trae
el chillido de sus voces
en caso de ahogo
o atrofia muscular
el pulmón de acero provoca
una respiración rítmica
y la tendencia
a extraviar
temprano la mirada
buscar fondo
con la punta
de los pies.
Fiebre tifoidea
No hay
en el aire
ni un ruido ni un movimiento
ni un pájaro
tan denso
la cabeza sobre el suelo
de un lado a otro
gira violento
hasta tener
el gusto seco
de tierra en la garganta
todo tan callado
inmóvil ahora
ve llegar
el pánico
como los niños
en la oscuridad.
Cólera
Manzanas y otros
alimentos crudos
tiempo cálido
la higiene
cierra el paso
pero escurrir la ropa
un descuido
gotas de agua
en la calle
una de cada cuatro casas
prosperan los patógenos
segunda pandemia
desde persia
la ruta
hacia puntos del norte
la bilis
alcanza moscú
austria hungría
1831 el terror
azul
la piel
está fría
en ausencia de líquido
abundantes calambres
si cae berlín
la antártida
una tierra
libre de microbios.
Poemas de Tabla periódica (Tsé=Tsé, 2002)
H
1
Insisten
las chicharras es noche
detrás del mosquitero
todavía
enredada en las sábanas
la humedad de la siesta
restos de una combustión
si el hidrógeno en el aire
de una campana cerrada quema
es agua
tan fácil la exhalación
por las paredes
la respiración de los tres
mi córnea empapada
y ellos hablan de cama a cama
dejándome
ese gusto
la saliva densa
huele a siesta
a pesar de los bultos (casi cuerpos)
la puerta abierta
cada vez más
pequeños charcos de sombra.
Cl
17
Un efecto óptico el color
de grandes masas de agua cuando
partículas diminutas
y la luz
se suspenden en el líquido
con las piernas
a veces las manos
ondulan salpican
la tarde algo velada
los gritos
vienen en burbujas
hasta aquí
el cielo agitado
en calidoscopio
los reflejos
de sus mallas
3 partes de cloro por millón
son suficientes
para disolver todas las cabecitas de mosca
venitas púrpura
los ojos
asomo
una boca diftérica
(solubles también
las mucosas tejidas)
desde las lajas miden
cuánto más
la respiración branquial
prefiero
las olas abajo
como cuando la nieve cae
y se forma
una campana.
Li
3
Los músculos
espuma
que viene
va
por la fiebre
de la almohada
litio tres
quema en el aire
(una luz
blanca brillante)
alcanza
con licuar
burbujas de metal
en la sangre
o
para que no zumbe de silencio
me explican el cielo
el hielo verde
los líquenes.
Ra
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Luz rancia a esas horas
una estría fosfórica
y el viento
rebotan contra el vaso
detergente y
restos de grasa
el esmerilado de huellas dactilares
infinitas como las formas de la nieve para el ojo son
vibraciones demasiado
rápidas
los rayos del vapor
radio
titila
su tibia emanación
del pampero queda una gota
por desprenderse ansiedad
de los pulmones
(no es herencia
tu suero opalescente bajo
la piel crecen cangrejos)
con la cajita de experimentos en la mesa
inventan piedras preciosas
un baño de ámbar para las larvas.
Carolina Jobbágy nació en Buenos Aires en 1975. Publicó Tabla periódica (Tsé=Tsé, 2002). También ha participado de varias antologías de poesía, entre ellas Taquigrafía para principiantes (Paradiso, 2002), Vozes femininas (Sette Letras, 2003) y Dulce.12 poetas argentinas (Voy a salir y se me hiere un rayo, 2003). Como periodista cultural colabora con revistas de Argentina, España y Brasil. Desde 2002 reside en Barcelona.
