Poesía y música
Fragmentos de una correspondencia

Hace un tiempo envié la siguiente pregunta a algunos amigos:
En su ensayo “Sobre lo que no es poesía”, José Corredor-Matheos va descartando gradualmente algunas categorías que suelen asociarse a la poesía (no es narración, no es mensaje, no es literatura, etc.), y señala: “Algunos han creído que la poesía es música, con lo cual demuestran no saber tampoco lo que esta última es. Claro que, al incurrir en ese error, se acercan más, sin llegar a quemarse -y para arrimar realmente a la poesía es preciso quemarse, y desaparecer. La música es algo en lo que navega, flota, o como queramos expresarlos, la poesía, sin que la poesía sea música. Está más próxima al aroma que se percibe en el umbral, umbral que nunca llegamos a pisar sino es escribiéndola o identificándonos con ella. De modo que la poesía no es ritmo, aunque cabalgue en él, y sin él no sea nada”.
¿De qué modo podríamos, a tu juicio, hablar hoy de las cualidades “musicales” de la poesía?
Aquí siguen algunos párrafos de sus respuestas:
“Devolviéndole la frase a Corredor Matheos: hay quien cree que el poema no es música, así nada más, con lo cual demuestra no saber mucho del poema.”
(Iván García López)
“La poesía oral, que es más antigua, tiene relación con los sonidos, que no necesariamente se entienden como música, sin embargo al aparecer la rima, quizás como recurso nemotécnico para retener las largas tiradas, adquiere sonoridades que se acercan a la música. Es más, también por la propia necesidad de marcar las intensidades o significaciones, posiblemente se eligen palabras que tengan una mayor presencia o intensidad sonora.”
(Carlos Cociña)
“Yo pienso que sí es legítimo hablar de la música de la poesía en el sentido específico del ritmo de acentuación. Según dónde van acentuadas las sílabas emerge un ritmo, una secuencia que tiene que ver también con la diferente extensión que tienen las palabras al ser dichas. En otras palabras la música del verso aflora cuando es enunciada por la voz. La palabra poética, por lo tanto, tendría solo en potencia sus cualidades musicales.”
(Cristián Montes Capó)
“No sé muy bien lo que es música, aunque por algo se pone música a algunos versos, poemas o letras.”
(Carlos Cociña)
“Yo siempre he sido reacio a juntar la poesía con la música y asimismo me suenan mal los poemas musicalizados o la música hecha poesía. La manera en que se desarrollan los procesos creativos de ambas son distintos para mi punto de vista.”
(Daniel Quinteros)
“¿Que el poema no es música?
Sin duda. El poema es poema / la música es música. Elaboremos los escenarios posibles de cada cosa. Y en un punto, en un momento, extraño, de vacilación, durante ese escenario, se creerá en el exacto emparentamiento que permite advertir que el poema es primero música (y es primero música cada vez que inicia, no sólo entendida como su escritura).
¿Se equivocó tanto poeta? Muy probablemente. Quiso decir otra cosa, “algo”. la imprecisión es un lugar posible / y de posibilidad.
¿Por qué quien dijo música prefirió justamente esa palabra? Un margen de relaciones de significado se ha ido elaborando en torno a ella.”
(Iván García López)
“En algún momento la música y la poesía participaban de una proximidad que permitía hablar de sus recursos de forma muy semejante. Posteriormente ocurrió una separación que originó una mayor conciencia sobre las propiedades particulares de cada arte. Sin embargo, algunos poetas y la institución de la crítica literaria -que se constituyó básicamente a partir del siglo XIX- han utilizado para hablar de poesía, un vocabulario que hace referencia a los recursos específicos de la música, pero que en la poesía significan, si no se les toma en un sentido figurado o bajo otros códigos, un vocabulario vacío que dificulta la comprensión.”
(José Luis Bobadilla)
“Yo diría que la poesía se ha pensado, compuesto y ejecutado en muchos momentos históricos en una relacion muy íntima con la música (de Platón a Ficino y Nietzsche, de Homero a los trovadores y Pound o los concretistas), así que no veo razón para negar ese vínculo teórico-práctico y sí muchas para conservarlo y transformarlo.”
(Fernando Pérez)
“Hay que acordarse de que la poesía se acompañaba de lira en Grecia.”
(Carlos Cociña)
“la “relación entre poesía y música” en los griegos no existe porque no había fronteras entre ambas artes como ahora. La música griega (según la comprensión de hoy) ha prácticamente desaparecido. Sin embargo, a través de los textos poéticos que se han conservado, puede obtenerse una información muy profunda y precisa sobre la música, en especial en cuanto al ritmo. La vitalidad del aspecto rítmico en los textos los ilumina como música y como poesía, dado que el ritmo es el factor fundamental de ambas.”
(Mauricio Rosenmann Taub)
“Yo diría que la poesía comparte con la música ciertas características o parámetros: un poema ocurre en el tiempo, por tanto tiene ritmo, en la recurrencia de ciertos elementos sonoros, léxicos o temáticos y en la distribución de acentos creando patrones formales regulares o no (entre las mejores definiciones que conozco del ritmo está la de Maldiney: el ritmo es el sentimiento del tiempo, una percepcion caracterizada por el suspenso que indica un instante precedente y uno por venir). En un principio se me ocurre que la diferencia con la música sería, en su forma escrita, la falta de los otros aspectos de la música (dinámica, timbre, altura, armonía), pero por cierto que esos aspectos están mucho más presentes en una versión hablada o leída en voz alta (por lo menos las tres primeras con seguridad, la otra no en su aspecto simultáneo), para no hablar de las versiones completes o parcialmente musicalizadas que ha habido en muchos momentos de su historia.”
(Fernando Pérez)
“Creo que el autor del parrafo se “regala” solito cuando dice que “sin el” o sea sin ritmo, “no es nada” la poesia. Y esto porque realmente sin ritmo no hay poesía. Para mí personalmente la poesia es ritmo.”
(Roger Santiváñez)
“en voz alta, …creo que el ritmo es un componente musical y que no deja de ligarse a una estructura [medular, fábrica do poema] y por ende, componente visual de un poema.”
(Guillermo Daghero)
“‘La nostalgia de la significación determina muchas composiciones y la nostalgia de la melodía, de la armonía y en especial de la polifonía es el sello de muchos poemas. Pero, ya separados, [música y poesía] son fundamentalmente diferentes: la naturaleza de la música no es la expresión en unidades significativas y el poema podrá producir sólo una nostalgia de polifonía que —¡milagro!— en muchos casos es tan musical como la de la susodicha música.”
(Mauricio Rosenmann Taub)
“Se podría argumentar que los intentos por convertir a la poesía en pura música (ya sea en la linea que sale de la afirmacion de Pater de que ‘todo arte aspira a la condicion de la música’, en la línea de la poesía pura a lo Valéry -muy lejos por cierto de ser verdaderamente ‘pura’-, o en la línea de la poesia puramente sonora, canto final de Altazor, textos de Hugo Ball, experimentos del grupo Zaum, etcétera) están condenados al fracaso, o mejor señalan un límite mas alla del cual estaríamos en una zona que ya no sería posible llamar poesía en un sentido tradicional (y no estoy seguro de que esa zona no valga la pena explorarla).”
(Fernando Pérez)
“Todo sonido es abordable y perceptible desde distintos aspectos. Hay colores en el sonidos, timbres que se adivinan o que sorprenden o que sugieren, hay intensidad – acentos, volumen-, hay alturas distintas, hay maneras de manifestar el sonido y su contenido -retórica-, maneras de significar los sonidos, maneras de contextualizarlos, hay texturas en los sonidos -sonidos solos, simultáneos, abiertos, duros, gruesos, extraños, rugosos, dialogantes-, hay sonidos largos y sonidos cortos, hay ritmo, hay pulso, hay escape de tiempo, hay tensión, hay suspenso, hay reposo. La limitación de la poesía es quizá que sólo suena en el texto, la palabra, ¿o hay poesía en el sonar sin texto?”
(Carmen Troncoso)
“cuando un poema es capaz de integrar el ruido es a mi juicio música. La música es lo que ocurre, lo que está sucediendo. Por lo tanto lo contemporáneo es hacerse responsable de cierta realidad a que veces pasa imperceptible, o sea la traducción de lo imperceptible.”
(David Bustos)
“para mí lo importante no son las cualidades musicales que puede o no tener la poesía. Hay poesía carente de cualidades musicales, como ritmo o armonía, que sin embargo, es muy buena; lo mismo ocurre en sentido opuesto, poesía muy rítmica, con grandes cualidades musicales, pero vacía e inocua. Para mí, la relación poesía-música va mucho más allá de estas cualidades análogas a lo que podría ser una composición musical, y lo importante está en el efecto que piezas de ambas disciplinas ocasionan en el lector-auditor respectivamente. Para poner un ejemplo, hay poemas que provocan en mí un efecto similar a ‘Desolation row’ de Bob Dylan, ‘So what’ de Miles Davis o ‘Tabula rasa’ de Arvo Pärt, por poner ejemplos distintos. Eso es en parte lo que busco con la poesía que hago… hacer que el lector se meta a una ‘república invisible’, un país que forma parte de la misma ‘coalición’ que Dylan, Davis, o Pärt, que buscan generar un efecto similar…”
(Sergio Coddou)
“Refresco-te un artículo y poemas que leí hace poco de Sharon Olds. Lo transcribo -textual- … dice … ‘Ella misma ha definido la poesía de esta manera: ‘Tal vez es lo que ocurre cuando alguien de nuestra especie habla de lo que más importa. Tal vez se inicia un habla rítmica. El amor, la muerte, el sexo, el nacimiento, el dolor, la furia, lo individual, lo tribal, lo que fuere. Cuando enunciamos en cualquier lengua -todos los grupos humanos han tenido poesía- esa clase de habla rítmica (…) Creo que somos rítmicos, y que enunciamos con ritmo aquello que más nos importa’’ (Diario de Poesía, nº 71/diciembre de 2005 a abril 2006, p. 23, comentario y traducción de Mirtha Rosemberg)
La frase enunciar en cualquier lengua una clase de habla rítmica es como anillo al dedo a la pregunta ¿De qué modo podríamos, a tu juicio, hablar hoy de las cualidades ‘musicales’ de la poesía?”
(Guillermo Daghero)
PD:
cuando estaba recibiendo las últimas respuestas, leí esto en una de las cartas de Mallarmé:
“Yo hago Música, y llamo así no a la que se puede obtener del acercamiento eufónico de las palabras, esta primera condición va de por sí; sino al más allá mágicamente producido por ciertas disposiciones de la palabra, donde ésta no queda en el estado de medio de comunicación material con el lector como las teclas de piano. Verdaderamente entre las líneas y por encima de la mirada eso courre, en toda pureza, sin la mediación de cuerdas de tripa y de pistones como en la orquesta, salvo que literariamente o silenciosamente. Los poetas de todos los tiempos no han hecho nunca otra cosa y es justamente hoy, ahí está todo, divertido tener conciencia de ello. Emplee Música en el sentido griego, en el fondo significando Idea o ritmo entre relaciones; allí, más divina que en su expresión pública o sinfónica.”
Felipe Cussen
