Los Surfistas

Selección de Víctor López

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Panorama

Cuanto se puede estar esperando que las ondas de la marea bajen
que el chico rubio del bodyboard tienda su toallita en la playa.

Estar en un país sin más remedio que esperar.

Sacarse unas piedras negras de las uñas
para que luego caigan rodando en la tormenta.

Que se inicio entre el dormitorio y el televisor

Entre el dormitorio y el televisor hay ciertas líneas divisorias
que no son más que la naturaleza de un lenguaje que se pierde

como no se pierde siempre la cresta de la ola al final del corredor

Estar aquí o allá, al vaivén

Ser uno más en la larga fila del banco
donde no hay dirección

Ni tampoco una brisa que refresque
ya que todo se ha venido mezclando con el paisaje

Mariel el problema siempre ha sido que hacer no que decir / Es temprano como para esperar que se desangre la noche al borde de los adoquines -me decías- / mientras adentro de los taxis los chicos se ocultaban de la última lluvia del verano / Ese verano la ciudad se escondió entre tus ojos y un punto sin perspectiva / ese verano la ciudad desapareció como cuando escondemos bajo la cama algo roto para siempre / de esa manera / Esto ya no es amor Mariel esto es puro rock / sin embargo entre la casettera del taxi y el florero / entre los viejos discos y las hortensias / aun te dejo nena algunos gramos de esto.

Costumbres

Me dicen siempre que estoy acostumbrado a soñar

a imaginarme bajo la sombra arqueada de un quitasol
teniendo sexo con una amiga

a ver ancianos y aves reunirse en una olvidada plaza de provincia
tal si fuera esta una especie de última cena

A orinar abrir el lavamanos y que del centro mismo del lavamanos
salga un pez un pez colorado

que una muchacha castaño claro coloca tras el mostrador de una tienda

El otro día soñé con Ernesto un amigo gay
que me enseñaba una revista porno

donde aparecían varios tipos con unas enormes vergas
y los dos nos reíamos

recuerdo perfectamente que en ese mismo sueño yo estaba drogado
y saltaba de la azotea de un edificio desnudo

y mientras descendía me agarraba del pené de uno de esos tipos
como si fuese una soga

Cayendo diez veinte mil metros

hacia el corazón de una ciudad parecida a Santiago
Santiago es una pequeña caja de música en la que a veces llueve

llueve y todo rostro se desvanece al abrir la cortina

La llamada

Yo estaré escribiendo un poema, tú me llamaras por teléfono
y responderé que sí.

Saldré de casa a prisa pensándote.

Los gatos que habitan un lugar querido en los techos
y los muchachos que sueñan detrás de los espejos sucios de las schoperias

Me verán pasar, irme perdiendo de a poco entre la multitud

como una imagen traducida del deseo o como un poema inconcluso
que a través de la ventana se ilumina

Los surfistas

Yo a veces pienso en Bárbara / no en ella como el poema / ni en el doblez de su falda a cuadrille / que se recuesta delicada sobre sus piernas / ni tampoco en sus anteojos / por donde se filtra el sol / y luego se desvanece / Si no que pienso en bárbara / como lo que hay detrás de cada poema / Detrás de cada poema / hay una jauría de perros salvajes / que son más hermosos que la muerte / Detrás de cada poema / hay un surfista con el diente cariado / que espera en su tabla / la cresta de la ola / que algún día habrá de quemar la belleza / Yo a veces pienso en Bárbara / y en el verano como un tatuaje espumoso / en el corazón de todos los surfistas / Mirlos y gaviotas son solo borrones que se pierden a lo largo de la ciudad / imágenes repetidas / como en un pequeño espejo de baño / lo es la nariz / los labios / la sintaxis vocal de la ropa interior / aquellas manchas blancas / En un poema la palabra amor / será siempre la punta de la espina que al final olvidaremos.

De Los Surfistas de Víctor López. “Ediciones Vox”. Bahía Blanca, Buenos Aires. 2006. Ganador del concurso hispanoamericano de poesía organizado por revista “Amigos de lo ajeno/ Vox/ Álbum del Universo Bacterial”.


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