CoraurisonoroS

Poemas inéditos de Jussara Salazar

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El manto del bosque abrió sus alas,

tres álulas lunares
tres álulas
con hilos luminosos en las
flores bajo el manto sagrado de Tz’u-hsi
en medio la humareda blanca
y criaturas
pero precisamente cuando
el filósofo atravesó el vano tatuado con amapolas negras,
subió hasta la puerta del aposento azul
y dijo : (das wässer)
en su lengua real
la palabra síphon,
Hilachas de agua brotaron del suelo
y el aire resonó el canto
de las náyades.

Parábola mágica

alumbró las cabras de pelo largo
y los bueyes con joroba
y cuernos de cabrito montés.
Y alumbró
los muros blanqueados
a la vuelta de casa.
Caeleste luce.
Ayf.

Así

Amarilis deslizó
y deslizó delante de Pan
entre manzanas romanas
entre el día y la noche y una
araña minúscula también
deslizó en el sinrumbo a la manera
mística manera aracné,
muy en desuso,
ya que yo y Policarpo hacíamos piruetas
exhibiéndonos con pompa.
Nos sentábamos al tope del
árbol para luego encontrarnos
en circunspecta flor de loto y
cónica mitra vertiendo haces
luminosos en revuelo
nux avellana
leve tono castaño
(camaleón cambió de
piel aun esta mañana,
ahora es verdecito
)
lluvia dorada de avellana dime
de ése mi destino,
espejito donde veo
y ciudadelas f l u c t i v a g a n d o
naos en la salina caraí
las cinco,
por la mañana de estos días.

Aurora de la Luz,
tibia venus flor de amor

y donde
‘volans
el pez vol ante
des-
cantaba el
lapis-
lázuli allá
y grullas sobrevolaban
grazia assoluta—, anunciaban
rosicler al manar
de ventanas
donde
enanas blancas y enanas rojas
encantaban a Polyedros
que sentado iba derramando
su canto nocturno
inundando las orejas-de-palo
entre hyphas
virides
y nicles
y allá venía ella, Aurora,
corazón en forma de hoja
y un tercio entre los dedos.

Zumba, zumba, nunca más,
¿a dónde ir?

Bellatrix encuentra a Pólux,

el siglo de las abejas abrió
delicado ponjê
color de yerba
el siglo de las abejas era color de yerba
el siglo
color de yerba de abejas es delicado,
es delicado ponjê sobre la yerba
sobre las abejas
sobre las estrellas
y estrellas son tan delicadas
cuando viajan acueductos de color azul celeste
dibujando cosas brillantes,
cuentas
de vidrio
teñidas
carmín girando esférica ligereza
y
sonando
sobre lo imponderable.

Las Ventanas

delicadas algunas hormigas transportan un abejorro muerto volutando el camino
recordando la fábula de tan contada.
La remembranza caduca
la fuga en el paisaje,
en el deslirismo éste
sin musa mas arañas negras y
fino amor en la lengua presa, en la historia
en el libro de memorias
en la desprimavera del monstruobicho pero eso
laminas y afinas la ilación del tiempo cuando bello cava en el aquí
en el ninguno que cuenta nuestra chispa recóndita que va enreda
y encadena adonde
nada se mueve más allá,
y son
horas de existir.

El espejo

los dedos que blancos abren uno a uno los frascos delante del espejo o una cajita de terciopelo, verbenas lilas, un lápiz de labios y algunas amatistas brillando ilumineras
bajo las grietas del sol que derrama pereza.
¿Cómo osar descubrir todos esos secretos?
Te voy a dar unas piedritas para que hagas unos pendientes.
Y un peine de madreperla para que te veas así en esos rituales, hermosa en ese éxtasis
al tocar los regalos con deditos de azúcar,
para espantar la tristeza acariciando los racimos, lazos y cintas. Déjate ver así a
través del alma,
como si viese
un lagarto.

El Rosedal

¿avistas el reino de dios?
¿tienes los ojos y la boca y
te inclinas adentro del espejo?
Pues allá te aguarda la imagen de todas las cosas del universo.
Adelante, algunos metros
y al frente
verás unos geranios azules, pequeñitos en su ciclo florado. Mira el ápex y el gran manto de la naturaleza
abarcará el cielo y la tierra.
Uno camino abierto entre los dedos
entremanos.

La boca de la noche

canoa hey canoar del río aboyo
la orillita es margen
si la macambira acuesta los suyos
y adormece
olvida olvida olvida
que la serpiente trenza si da eco al sonido ya lejos a la res del
sendero
la proa allí
donde mapinguari tartana rasca la noche
engulle en loas
la oscuridad de la boca y no descansa, mira, engulle
la cáscara
azul
de la luna.

Lobo, constelación lunar

alumbres
y el bosque
se traduce
cual filigrana

luna mina
manada de brisas
emana

babel que zarpa
en élitro el púrpura
abarca
la fórmica de nubes pálidas

entre rumores de piedra
deshoja mi rostro
hecho de nunca y flor.

Pez Austral

humo y una
filosofía de dedos acaricia el tigre
silueta
donde el dibujo
cual puerta
enciende la lámpara
un cirio
entre imágenes
unos pequeños encantos
en la geometría cálida
desmedida
frontera de un verano
en ojos cerrados
casi un espasmo
una fluctuación
tenue
cadenciosa
cuando sumerge
el verde y las vacas
son pequeños puntos
el aire a lo lejos
un retazo
y dos ansias
de la desgarrada hora inútil
minuciosa
y la memoria hilarante en esa estridencia
sublunar de la lluvia
a veces femenina
maná y se oculta
para luego en seguida
emerger superficie
en cifras en el anfibio telar
redondilla
augurio lampadario
spray
o escenas del teatro nô
se escuchan a sí
admiran hasta sus sueños
samsara al vientre
en la saliva rapidísima
soledad
cuasi mapa
en las delicadezas
y un ave de vista perdida arriesga al posarse
perfuma de continuidad
la cornisa oval
y las lises
escamas de clarividencia
en los azules
de una fotografía impensable
sílabas
en la fábula
escrita espumosa
antes luminosidad
o cáscara
áspera
de un pez.

Texto: Jussara Salazar del libro inédito CoraurisonoroS
Traducción: Reynaldo Jiménez.


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