Díaz Varín

Breve historia de mi vida
Comando soldados.
Y les he dicho acerca del peligro
de esconder las armas
bajo las ojeras.
Ellos no están de acuerdo.
Y como están todo el tiempo discutiendo
siempre traen perdida la batalla.
Uno ya no puede valerse de nadie.
Yo no puedo estar en todo;
para eso pago cada gota de sangre
que se derrama en el infierno.
En el invierno, debo dedicarme
a oxidar uno que otro sepulcro.
Y en primavera, construyo diques
destinados a los naufragios.
Así es, en fin…
Las cuatro estaciones del año
no me contemplan, sino trabajando.
Enhebro agujas
Para que las viudas jóvenes
Cierren los ojos de sus maridos
y desperdicio minutos, atisbando
a la entrada de una flor despliego
a una simple abeja,
para separarla en dos,
y verla desplazarse:
La cabeza hacia el sur
y el abdomen hacia la cordillera.
Así es
como el día de Pascua de Resurrección
Me encuentro fatigada
y sin la sonrisa habitual
que nos hace tan humanos
al decir de la gente.
* * *
Grabación 7 de Junio de 2006. Por Alejandro Wagner, vecino de la Sech.
